Queriendo convencer

convaincre Es fácil para un ser humano querer convencer que su forma de hacer las cosas es la correcta, e imponer su visión de las cosas a los demás. Cuando este aspecto domina la programación del ego, éste puede verse rápidamente limitado en sus posibilidades de expansión psíquica, porque responde psicológicamente a la vida en lugar de acceder a ella. Reflexiona sobre la vida desde un ángulo polarizado y busca tener una opinión que la haga sentir segura dándole la impresión de estar en la "correcta". Necesita expresarse de acuerdo con los parámetros involutivos en su interior, es decir, su derecho a tener una opinión y a tener razón sobre lo que está experimentando. Por lo tanto, se posiciona subjetivamente en relación con una forma cuya realidad no comprende.

Cualquier necesidad de querer convencer está ligada a la necesidad de dominar la psique de los demás, y esto sucede porque el ego carece de una base psíquica frente a la vida. No conoce la vida, así que intenta lo mejor que puede posicionarse dentro del circo infernal de formas polarizadas. Ocultamente, esto es lo que sucede: un ente le habla en su cabeza, él cree lo que el ente dice ya que cree que es él quien piensa, y entonces su conciencia se polariza. Una vez que el ego es atrapado, la entidad usa o manipula su psique para que pueda ser usada para transmitir su veneno a otros a través de la creencia. La trampa es grande y perniciosa, ¿no es así? ¡La mentira cósmica llega lejos!

Se necesita mucho discernimiento en el ego para que el ego se las arregle perfectamente con su peso. Y sí, ciertamente, antes de que lo logre, podemos decir que su personalidad no será del todo real, porque está continuamente coloreada por seres que vendrán a alimentarse de su falta de conocimiento ante la vida. En otras palabras, la persona que intenta convencer a los demás no está sentada en su verdadera persona, sino sujeta a los vientos y mareas de sus pensamientos, y por lo tanto de las entidades que se encuentran a su alrededor.

Un día, el ego tendrá que venir a ver la mentira que se está jugando contra él. Para lograrlo, debe integrar la realidad de que el problema nunca es la forma como tal, sino su visión de la forma que está distorsionada o polarizada. Debe lograr dar un paso atrás de la vida y extraerse de la polaridad, y por lo tanto de su necesidad de creer en algo para asegurarse.

El nuevo ser entiende la vida porque no está sujeto a las fuerzas polarizantes que podrían tratar de desviarlo en su mente. Más bien, los denuncia para extraer la realidad de las formas. Para captar la realidad de las formas o los eventos, el ego debe saber que todo lo que sucede ya está preaprobado por su mente. Por lo tanto, ya no se trata de someterse a ninguna creencia; el ego confronta su mente con todo lo que no entiende para calmar sus tensiones. Así se posiciona más allá de la forma para entender por qué su espíritu le ha hecho vivir tal o cual acontecimiento. Entonces se da cuenta de que todo lo que experimenta es para que su ego sea más consciente de sí mismo, y no para forzarlo a posicionarse en el lado polarizado de la vida. El ego debe cambiar su mirada 180 grados. Debe dejar de pensar que el formulario debe ser aprobado o desaprobado, bueno o malo, para ser tomado o rechazado. Existe para hacer que avance en su conciencia. Existe para que salga de su necesidad de creer y convencer, para entrar finalmente en su conocimiento.

— Sandra Vimont, 2012