La evolución de la inteligencia en la mente del ego

se croire intelligent El ego que cree sus pensamientos siempre se cree inteligente, e incluso más inteligente que otros. Así, este ego que vibra en la memoria afluente de la vida se convierte fácilmente en víctima de sus creencias. Estos tienen prioridad sobre lo que es real en él, porque no tiene la capacidad de descubrir su primer defecto, es decir, su incapacidad de vibrar a una Inteligencia creativa que va más allá de la facultad de creer o no creer.

Aquel que está atrapado por su impresión de ser inteligente se somete a vivir de orgullo o incluso de condescendencia. Busca convencer tratando de no perder la imagen de sí mismo, su lugar en el podio de su autoestima. El resultado es un individuo que se entrega al juego bonito, y esto se convierte en un mecanismo psicológico que revela su incapacidad para vibrar a la realidad de la vida. Crea un escudo interior que le impide comprometerse, que le impide verse como es, que le impide ser fiel al otro. Sin duda, hace todo lo posible para huir de un sufrimiento que le supera. La psicología de vuelo que ha desarrollado es, por lo tanto, una forma de evitar tener que enfrentarse a sí mismo.

El ego que se cree inteligente no tiene la medida real de lo que es... y no tendrá esta medida mientras no haya integrado la vibración inteligente de su mente, mientras haya armonizado su relación con los demás. Su psicología de vuelo se convierte en su mantra diario, en detrimento del acceso a su mente y a su Espíritu Universal.

El ser humano sufre cada vez más de su ignorancia sobre la vida, sobre el verdadero objetivo de los acontecimientos de su vida. La lucha de su vida por liberar su psique toma entonces todo su significado. En este contexto, es importante que el ego comprenda que el conocimiento que adquiere durante su vida sirve para estructurar su mente inferior, de modo que un día esta mente inferior pueda servir de trampolín para la creación de su mente superior (o cuerpo surmental). Su mente superior representará así la culminación de la elevación de la vibración de su cuerpo mental inferior hacia la realidad de la energía inteligente de su mente. A partir de entonces, esta vibración logrará penetrar en las esferas solares de su conciencia, ya que su conocimiento se extenderá a la realidad de quién es el otro. Entonces será capaz de entender su vida con nuevos ojos, no sujeto a la polaridad y la creencia. Es en este momento cuando podrá hablar de la integración de la energía supramental en su conciencia.

Para tener acceso a una Inteligencia Creativa integrada y libre de lo conocido, el individuo debe haber sufrido bastante con la vida, lo que en última instancia le permite no aceptar más ser engañado por varias entidades que buscan desinformarlo a través del pensamiento. Estas entidades obviamente no tienen ningún interés en revelar las reglas del juego al ego; este último debe por lo tanto aprender a ver más allá de lo que uno quisiera hacerle creer en su cabeza.

Armado con una voluntad de no estar ya limitado en su conciencia por entidades que juegan con ella en su canal mental, el ego se las arregla para usar su ira para arrancarle a lo Invisible lo que necesita saber. La comunicación que desarrolla con su mente se convierte en la base de su relación de poder con el responsable de todo lo que experimenta. La comunicación con su Espíritu universal le permite permanecer en equilibrio frente a los demás, pues comprende cada vez más sus sufrimientos, que también forman parte de la realidad de su propio desgarro original.

Cuando integra las energías prepersonales de su mente y su Espíritu Universal, ningún colorante puede volver a interferir con su discurso, porque su discurso no se limita a la interpretación psicológica de una vida que no comprende. Trabaja directamente con la realidad de la vida que antes estaba velada en su conciencia. Por lo tanto, este individuo ya no es la víctima del escenario de la vida mundana, ya que utiliza esta vida para arrancarle su identidad de conciencia. Ya no recurre a actitudes psicológicas, ya sea la impresión de ser inteligente, de ser mejor que el otro, o de hacerse la víctima mediante la manipulación. Su inteligencia creativa le permite revelar constantemente la realidad detrás de la información que recibe, y por lo tanto no actualizar lo que le llega que es falso.

Finalmente, uno reconoce la Inteligencia real y creativa en un ego por la vibración que transmite en sus palabras y gestos. Emite una vibración no polarizada que se completa a sí misma. No genera miedo o manipulación emocional en sus semejantes por una inminente sensación de pánico. No genera tensión, pero alivia. Tiene suficiente amor en él para no creer que es mejor que el otro. No impone, sino que actúa de tal manera que permite a sus semejantes definirse y aprender a sentir, a entrar en su propia realidad. Respeta el tiempo de cada uno.

— Sandra Vimont, 2012