La desmesura del ego

suprasensible La desmesura del ego se produce cuando el alma superpone un sentimiento de poder sobre el ego inconsciente, llevando a este último a experimentar falsas corrientes en su psique. Esto coloca una falsa identidad en el ego no centrado, una personalidad que necesita los cimientos del alma para darse la impresión de una vida que vale la pena vivir.

La necesidad del ego de darse importancia a sí mismo es una laguna que el alma usará para dominarlo. Esto significa que la falta de realidad en el individuo será compensada por la ilusión que el alma pondrá en la conciencia del ego. Esta configuración abre la puerta a las conciencias inferiores que, en ese momento, podrán alojarse en el aura del individuo en cuestión. La escandalosa valorización del ego puede así tomar forma y cristalizarse, mientras se engaña al ego sobre su verdadero destino.

La intempestiva valorización del ego inconsciente lleva a este último a una definición distorsionada de sí mismo y de la vida. En este contexto, el ego toma el pensamiento como propio y abre la puerta a la vida astral del alma que, a partir de entonces, tendrá la latitud necesaria para llevar a este ego a las alturas de la exaltación. Claramente, este ego nada en las aguas turbias de la subjetividad de su conciencia, de ahí la manifestación de falsos valores de la vida. Rápidamente, el ego vivirá la ilusión de una vida bien llena y fácilmente se dará crédito por ello, porque su programación astral le habrá arrojado humo y espejos en los ojos y éste no habrá identificado el juego.

La proeza de la programación del alma para dar la impresión al individuo de que puede asegurarle una vida bien vivida resulta en la toma en tutela de las energías de su ego por las fuerzas descendentes. Desinformado, este individuo se apropia de los falsos fundamentos del alma involucionante. Esto lo asegura, porque se mantiene dentro de los muros de lo conocido, por lo tanto dentro del bastión de los recuerdos inscritos en su psique y en la psique colectiva.

El ego que es incapaz de verse a sí mismo ir en conexión con lo que es real o no se coloca en una posición precaria, porque esto lo hace incapaz de autocensurarse. Este contexto de la vida abre la puerta a múltiples derivaciones que tienden a posicionarla como rey, lo que le hace perder su capacidad de discernimiento y respeto. El ego es absorbido por las premisas de su programación involutiva, que hace vibrar en él la mentira de la subjetividad.

El ego que experimenta interferencias sombrías en su conciencia tendrá que reconocer algún día que este fenómeno se basa en una definición involutiva de la vida, es decir, que debe dejar que todos sus pensamientos se expresen a través de ella. Un día, el ego se rebelará contra la desmesura que le imponen su programación del alma y sus pensamientos, y así se enfrentará a todo lo que le saque de su verdadera identidad.

La verdadera identidad del ser humano tomará su lugar en él cuando su conciencia ya no sea penetrable por la mentira cósmica, y por lo tanto cuando esté continuamente listo para enfrentar lo que desciende en su mente. Así, cualquier fuerza polarizadora que quiera impulsar su ego en la pomposa rueda de las ilusiones desencadenará su ira hacia la mentira que se le está imponiendo, y su sufrimiento en relación con la retención de información que sufre se convertirá en la base del fuego de su confrontación. En ese momento, la desmesura del ego ya no podrá tener lugar; su psique ya no será penetrable. Esto significa que se sentará sobre la verdadera autoridad en lugar de estar sujeto a una falsa impresión de poder transmitida por el aspecto involutivo de su alma.

— Sandra Vimont, 2013