La impresión de impotencia en una psique

forces prépersonnelles Tan pronto como los eventos se vuelven demasiado opositores para el ego, el individuo se retira a sus recuerdos. Se abre entonces una brecha en la conciencia del individuo, y un sentimiento de impotencia ante la forma puede interferir. En este contexto, el ego está atrapado en patrones psicológicos y se dedica a las confesiones del alma como una salida. Por ejemplo, un individuo podría culpar al mal turno de su cónyuge por la soledad que experimenta. O podría devaluarse a sí mismo en relación con una ruptura amorosa. O podría culparse a sí mismo por perder una gran cantidad de dinero. ¿Por qué estas reacciones? Porque es incapaz de establecer que la realidad de quien es no tiene nada que ver con el aparente callejón sin salida de la experiencia que está atravesando.

El ego debe saber que no puede modificar la programación inscrita en su alma; por lo tanto, no puede escapar de lo que debe pasar durante su encarnación. Dicho esto, los eventos de oposición se inscriben en la programación del ego con el fin de llevar al ego a identificar y estudiar los recuerdos y las impotencias que surgen en él. Un día, el ego habiendo sufrido bastante de estas impotencias desarrollará un espíritu de confrontación que le permitirá atravesar este falso bagaje de memoria con su palabra. En otras palabras, cualquier sentimiento de impotencia que surja en él en relación con su programación será devuelto a su creador. Al hacerlo, establecerá que los recuerdos del pasado no son parte de su propia identidad, sino más bien una mentira en su conciencia. Esta denuncia atravesará inmediatamente el velo de la memoria que le impedía vivir dentro de su propia identidad. De otro modo, el individuo que levanta su mente frente al recuerdo que surge en él evita la impresión errónea de que sirve para definir su realidad intrínseca.

Con el tiempo, esto creará espacio en la conciencia del ego, eliminando gradualmente la necesidad de vivir la vida en relación con los recuerdos raciales y familiares. En resumen, la mente estará lo suficientemente presente en la conciencia del ego para permitirle rechazar cualquier cosa que no sea parte de su fundamento en la vida real, como la ilusión de que los recuerdos son necesarios para vivir una buena vida.

De esta manera, el individuo que está totalmente confrontado en su conciencia se negará sistemáticamente a ser silenciado, es decir, a ser sometido a impresiones que manipulen o coloreen su psique - como la impresión de ser pequeño o impotente ante la vida. Entonces saldrá del callejón sin salida psicológico que le hizo creer que la memoria que está atravesando es mayor o más fuerte que él. Cuando experimente oposiciones, su mirada se dirigirá inevitablemente hacia lo invisible, y sus palabras establecerán la realidad de quién es en relación con lo que se le intenta imponer. A partir de entonces, ningún recuerdo tendrá influencia en su psique, porque será integral en la conciencia.

En resumen, para que el individuo viva una vida libre del sentimiento de impotencia, tendrá que habitar la totalidad de su conciencia. Esto implicará que estudiará los contornos de su programación para comprender cómo el funcionamiento de los recuerdos lo saca de su propia identidad y su capacidad de ser transparente en relación con lo que está experimentando. También tendrá que ser capaz de establecer la realidad de quién es en los planos invisibles denunciando cualquier forma de mentira o manipulación en su conciencia. Claramente, esto va mucho más allá del marco percibido por el individuo que vive, evalúa y refleja la vida según los recuerdos impuestos a través de su programación.

— Sandra Vimont, 2015