Comprender la profunda sensación de abandono y desgarro

abandon Cada vez más personas están llamadas a experimentar una profunda sensación de abandono y desgarro. Este estado puede durar un corto o largo tiempo. Puede suceder cuando nos separamos, cuando nos alejamos de un lugar o una persona, cuando un ser querido da un paso en falso delante de nosotros, cuando estamos de luto... o incluso sin razón aparente. A menudo, lo que se siente es mucho más grande que la magnitud del evento que ha ocurrido, y el ego lo sabe.

Como un viento que se levanta en lo inesperado, el individuo comienza a sentirse abandonado, desgarrado, abandonado, apartado, cortado, solo, triste, incomprendido, rechazado, disgustado, disminuido, oprimido, deprimido, etc. Cae en un abismo atemporal que parece no tener fondo. El sabor o el placer de la vida es morir y no ve la salida; se siente fundamentalmente perdido y con dolor. Sufre tanto que una sola palabra no podría definir la magnitud de lo que ocurre en su interior; siente que nadie podría sufrir más que eso. Podríamos decir que le duele el alma, de ahí la expresión "salvar mi alma"...

Al no comprender el funcionamiento oculto de lo que está experimentando, el individuo puede tener la impresión de que es anormal o que tiene un problema psicológico. Sin duda, ha perdido su orientación habitual y se está hundiendo en los meandros de algo muy doloroso, muy sufriente.

No importa la razón por la que el ego atribuye el difícil estado por el que está pasando, hay una realidad subyacente que necesita ser sacada a la luz. Empecemos por el principio.

Cada ser humano en la Tierra tiene un origen cósmico: su conciencia despierta ya ha sido parte de los circuitos solares del Espíritu Universal. Este Espíritu intemporal vibra en el plano supramental, es decir, en un plano en el que el yin y el yang están perfectamente unificados, ya que no están individualizados en una forma femenina o masculina.

Un día, ciertas energías del Espíritu Universal cayeron en el plano supermental. El plano supermental, también llamado plano mental superior, caracteriza la individualización de las mentes del hombre y la mujer. Ocultamente, se puede leer aquí que el yin y el yang del plano supermental se han dividido o separado en dos partes distintas para habitar el plano supermental. La escisión que se produjo así generó dos espíritus (un espíritu femenino y un espíritu masculino), difractando al mismo tiempo la vibración del principio del Amor en cada uno de estos espíritus. Al hacerlo, estas conciencias, que eran universales y suprimidas, perdieron una parte de sí mismas, a saber, la comprensión intrínseca de sí mismas y de los demás.

Eventualmente, muchos de estos espíritus generaron un movimiento hacia abajo para bajar planos y crear egos. Durante su descenso, hubo una pérdida de la vibración del principio de Inteligencia. Los egos perdieron su orientación frente a los orígenes de su vida sobrenatural; quedaron fuera de contacto con la energía que los creó. Entonces dejaron de vibrar a las leyes de la vida y comenzaron a creer en sus pensamientos - sin importar si la naturaleza de sus pensamientos era verdadera (parte de lo que eran en los planos superiores de su conciencia) o desviada (parte de las energías difractadas o rechazadas por su conciencia). Los egos se encontraron entonces solos consigo mismos, sin respuestas a la grandeza de la vida y del cosmos.

Desde hace varios años, cantidades crecientes de energías sobrenaturales han estado penetrando en los cuerpos sutiles de los egos. Además, una cantidad creciente de energías suprimidas están haciendo vibrar sus células físicas. Concretamente, este fenómeno implica que las energías difractadas durante el descenso de la conciencia del ego a la Tierra deben recuperarse gradualmente.

Implícitamente, esto indica que cada ego debe o comenzará un día a integrar no sólo la energía individualizada de su mente, sino también la energía del Espíritu Universal. Cuando la energía universal penetra en el ego, los recuerdos de la ruptura del yin y el yang son llevados a la vanguardia en sus células para ser revelados, comprendidos e integrados. Las energías suprimidas vienen así a despertar el lejano bagaje celular de la escisión experimentada por la persona... que le hace revivir sus sufrimientos originales, para poder eventualmente restaurar la vibración de la unidad del yin y el yang. Podemos decir que se está produciendo la curación de la herida original que estaba inscrita en el alma del ego.

En resumen, el ego que sufre un sentimiento de abandono extremo y se siente desgarrado por dentro está integrando las energías de la escisión original del Espíritu Universal. Esto explica la a veces sorprendente discrepancia entre la intensidad de lo que siente en relación con el evento (¡a veces ausente!) que atraviesa en su vida diaria. Por supuesto, son las personas más sensibles las primeras en tener que vivir e integrar estos estados. Además, no hay ninguna edad o género particular relacionado con este pasaje obligatorio. Se vivirá en una vida u otra para cada ego, en este tiempo o en otro.

Lo mejor que se puede hacer en estos momentos difíciles es cuidar de uno mismo y dejar que las energías fluyan con suavidad y compasión hacia uno mismo. No te contengas ni huyas de lo que se siente, sino que acoge las emociones a medida que van surgiendo, sin reflexionar sobre ellas. Poner palabras o imágenes en lo que se siente es favorable. Escribir textos o poemas también permite que la energía fluya mientras se aumenta la definición de la conciencia. El ego puede entonces acceder a sensaciones o matices particulares, como un sentimiento de traición en el proceso de descenso de la energía. También puede percibir planetas que se agitan en sus movimientos, tienen la sensación de ser proyectados o de ver proyectiles, etc. En definitiva, lo importante es dejar que el cuerpo haga su trabajo de integración, mientras crece en definición de conciencia en la experiencia del sufrimiento.

En conclusión, el ego no debe perder de vista el hecho de que hay una transmutación que tiene lugar en sus cuerpos (físicos y sutiles) durante estos períodos difíciles y que lo que está experimentando es temporal. Aunque a veces sea larga, es temporal y saldrá de ella creciendo.

— Sandra Vimont, 13 Septiembre 2018