Homenaje a la libertad

liberté réelle Para comprender plenamente lo que es la libertad, es interesante mirarla desde el punto de vista de los diferentes planos de conciencia.

Desde el punto de vista del ego que vibra en una conciencia planetaria, la necesidad de libertad corresponde a la necesidad de poder vivir y manifestar sus elecciones de vida de acuerdo con sus valores o creencias. Esta necesidad de libertad tiene como objetivo asegurar el bienestar de la persona frente al mundo exterior, frente a la comunidad, frente a la sociedad, etc. Por ejemplo, una persona podría establecer que tiene derecho a abandonar una relación conyugal que ya no le conviene o a aceptar un empleo remunerado para asegurar su autonomía en la sociedad. A lo largo de los tiempos, es esta necesidad expansiva de libertades individuales llevadas a una escala colectiva la que ha permitido a diferentes grupos de individuos cambiar las costumbres. En este sentido, esta necesidad de libertad ha sido la base de varios movimientos feministas en todo el mundo.

Una de las dificultades de esta libertad radica en la dificultad de hacer coexistir la necesidad de libertad de todos. Por ejemplo, la necesidad de una persona de fumar y la necesidad de la otra de vivir en un ambiente libre de humo. La necesidad de una persona de expresarse libremente y la necesidad de la otra de paz y tranquilidad. La necesidad de cambio de una persona y la necesidad de status quo de la otra. La creciente necesidad de vivir la expresión de las libertades individuales lleva a algunos egos a adherirse a iniciativas que les invitan a no pagar impuestos, a no pagar impuestos sobre sus casas, a "salir del sistema financiero", etc. Estos contextos generan debates, y a veces incluso situaciones en las que el sistema judicial está llamado a decidir. Las consecuencias o compromisos son a menudo necesarios, incluso en detrimento de la llamada libertad individual. Sin duda, las tensiones pueden generarse por la necesidad de la manifestación de las libertades individuales en los egos. Esto puede llevar a dificultades en la escucha entre los pueblos, a contradicciones, a la expresión de mecanismos de dominación o sumisión, y a varias guerras parroquiales. Cada vez es más evidente que las experiencias planetarias generadas por estas tensiones tienden a terminar con ganadores y perdedores, un fenómeno que algunas sociedades modernas han tratado de aliviar mediante la introducción del concepto de acomodación razonable.

Si la necesidad de libertad individual nunca se satisface realmente con este tipo de experiencias, es porque las formas son creadas continuamente por las mentes para evolucionar los egos. Los espíritus generan continuamente experiencias convincentes para que los egos se den cuenta de lo efímera que es su necesidad de libertad planetaria. Inevitablemente, los espíritus crean tensiones en los egos para que éstos puedan un día desarrollar una relación de poder con ellos, para llevarlos a integrar la energía de su espíritu dentro de sí mismos.

Cuando el equilibrio de poder del ego se establece con el espíritu, indica que el ego es consciente de la realidad de que todos los eventos deben servirle para crecer en conciencia. Su ira se canaliza entonces siempre hacia lo que la constriñe desde los planos invisibles, y no hacia los demás, un sistema, la sociedad, etc., sino hacia el ego. La energía de la ira, que proviene del espíritu, se integra entonces en los cuerpos sutiles del ego, en lugar de dispersarse y perderse en varias formas efímeras que sirven como experiencia planetaria para los egos. La relación del ego con las formas adquiere así un nuevo aspecto: en lugar de reaccionar subjetivamente a las formas presentadas (pensamientos, acontecimientos, etc.), el ego utiliza las formas para integrar la energía de su mente, permitiéndole entrar gradualmente en la inmortalidad de su conciencia. Concretamente, el ego construye su doble etérico con la energía de su mente que ha sido capaz de contener en sí mismo y en su sistema nervioso. Esto no necesariamente resuelve la situación de oposición rápidamente, pero es intencional... porque cuanto más tiempo tarda la situación en resolverse, más la energía de la oposición permite al ego integrar la energía de la ira de su mente dentro de sí mismo. En este momento, la libertad del ego se convierte en la de no aceptar nunca más ser velado por una forma creada por su mente para hacerlo evolucionar. Brevemente, esta nueva y renovada libertad se convierte en la transición del ego mortal al ego inmortal en la conciencia, ya que integra la realidad de la inteligencia de la mente en el ego. La necesidad de una experiencia planetaria polarizada es reemplazada por la integración egoica de sus energías prepersonales.

Además de tener que integrar la energía de su mente para establecer un equilibrio de poder frente a lo Invisible cuando experimenta oposiciones, el ego tiene que ser capaz de soportar la realidad de que sus semejantes también se utilizan para hacerle crecer en conciencia. Por lo tanto, debe tener suficiente ira para establecer que no acepta ser utilizado para dominar, ni para alimentar o apoyar las fuerzas descendientes en el otro. Esta contención del ego frente a la energía de su Espíritu Universal se convierte en su fuego para extraer de los circuitos universales la información que necesita para comprender el acontecimiento que está experimentando, para comprender el posicionamiento del otro, y luego para armonizarse con el objetivo evolutivo de los acontecimientos que está atravesando. Esto le permite tomar las acciones correctas ante lo que está experimentando, en lugar de actuar por impulsividad o falta de visión de la realidad.

Su necesidad de libertad corresponde entonces a un continuo equilibrio de su relación con el otro para evitar cualquier forma de difracción en el nivel surmental de su conciencia. Esto implica que el ego aprecia al otro dentro de su papel evolutivo y también comprende su sufrimiento. Son estas premisas las que le permiten permanecer abierto al otro, amar incondicionalmente y tomar decisiones justas, con pleno respeto por el camino del otro. Esta libertad universal es completa en sí misma, ya que siempre tiene en cuenta el plan general con el otro. Es voluntario, inteligente y amoroso, y no apoya las fuerzas descendentes. Cabe señalar que para vivir la sinergia de esta libertad universal con los demás, las personas deben vibrar a un ritmo vibratorio similar; la brecha vibratoria entre ellas no debe ser excesiva. De lo contrario, puede haber un precio a pagar por una u otra persona, lo que puede forzar la terminación de la relación.

Finalmente, cuando el ego comienza a integrar la energía de la Fuente original en su plexo solar, se da cuenta de que esta conciencia se presenta como una vulnerabilidad dentro de ella. Le hace pasar por situaciones en las que se ve obligado a vivir la realidad de que todos los caminos sirven a la Fuente para conocerse a sí mismo a través de la experiencia individualizada del ego en la materia. La vulnerabilidad a las experiencias cruzadas es grande, porque el ego sabe que cualquier impresión de elección personal corresponde a la difracción de su energía prepersonal... y ya no tiene este margen de maniobra. El ego ya no puede creer en nada, pero tiene que rendirse en su camino de regreso. Para ello, debe saber que su camino es perfecto para proporcionar la retroalimentación de energía que espera la Fuente.

Entonces, la libertad ya no es personalizada, sino que se convierte en un movimiento continuo de expresión y retracción de la energía, como el movimiento de un corazón que late. El término "libertad" se vuelve entonces casi absurdo, porque el ego sabe que todas las posibilidades fueron, son y serán perfectamente manifestadas. Esto representa la realidad de la libertad absoluta.

— Sandra Vimont, 27 Noviembre 2018