Aprendiendo a lidiar con la ira y la violencia en tu ego

colère Es importante entender que no todos tienen la misma capacidad de absorber la energía de la ira. Inevitablemente, el ego debe ser capaz de integrar esta energía en su sistema nervioso sin descomponerse. Si no es capaz de hacerlo, reaccionará de acuerdo con diferentes mecanismos psicológicos, un contexto en el que la ira se convierte a menudo en un precio a pagar por sí mismo o por los demás. Puede entonces entrar en diferentes formas de violencia, destrucción, intimidación, manipulación, impaciencia o moralización.

El ego debe aprender a manejar la ira de manera inteligente, respetando su entorno y las personas que lo rodean. Algunos individuos incapaces de absorber la energía de la ira que les atraviesa son llevados a reaccionar físicamente. Su primer reflejo puede ser golpear, patear, lanzar un objeto, etc. En este caso, es imperativo que el ego aprenda a entrar en este movimiento sin consecuencias adversas para sí mismo o para los demás. Para canalizar esta energía del fuego, el individuo podría, por ejemplo, ponerse guantes y golpear un saco de boxeo. Al golpear la bolsa, tiene que aprender a no tener una relación subjetiva con el acontecimiento que ha despertado su ira (si hubo un acontecimiento, obviamente), para poder entrar en la energía pura de la ira y evacuarla. Para lograr esto, es útil saber que el evento y la energía de la ira han sido colocados por su mente para permitirle aprender a manejar sus energías de manera inteligente y creativa. Incluso si otra persona está involucrada en el evento, el ego debe comprender que esta persona fue utilizada para hacer que él/ella experimente esta integración.

Una vez que el individuo ha aprendido a canalizar la ira que su mente le envía usando una forma no destructiva de violencia, puede gradualmente moverse hacia formas más suaves como un vehículo de liberación y curación. Por ejemplo, puede tocar el tambor en lugar de golpear un saco de boxeo. En este caso, tendrá que retener parte de su fuerza de lanzamiento para no romper el tambor, lo que obligará a su sistema nervioso a canalizar o soportar parte de la energía que no expresa físicamente. Con el tiempo, se las arreglará para absorber más de esta energía dentro de él, lo que mejorará su capacidad para apoyar su luz. Cada vez más, podrá trabajar con el ritmo del tambor en lugar de concentrarse en el poder físico de la violencia a evacuar.

En este sentido, algunos pueblos utilizan formas de rituales o ceremonias para canalizar sus energías, y esto se hace a través de gestos, cantando, hablando o gritando. Para dar un ejemplo, se podría investigar al pueblo indígena maorí polinesio de Nueva Zelanda, que realiza una danza cantada llamada haka.

Cada vez está más claro que el manejo de la ira es algo que hay que aprender, porque con demasiada frecuencia se bloquea o se dirige mal. Si la ira es reprimida y genera una tensión constante en el ego, una forma de impaciencia crónica puede instalarse y convertirse en una peligrosa explosión que puede incluso llevar a la vida. Cuando esto sucede, se produce una superposición de una entidad, que entra en la grieta del ego para hacer que haga algo que está completamente más allá de él. Sin embargo, si la ira nunca se siente, es porque el ego no es capaz de soportar el fuego de su mente en su sistema nervioso. Es entonces claro que el ego no está listo para tener una medida clara de la manipulación de su mente sobre él.

En última instancia, el ego debe ser capaz de contener la totalidad de su ira, esa ira que su mente le envía. Cuando lo hace, la alineación entre él y su mente es perfecta. El fuego de la ira pasa entonces a través de su sistema nervioso y regresa al espíritu o Espíritu Universal. Este retorno de energía ocurre porque el ego utiliza el fuego que recibe para desafiar la manipulación que está sufriendo a través del evento. Esto se hace mediante una palabra dirigida a un Invisible que le hace sufrir oposiciones. Esta palabra se transmite casi siempre por medio del pensamiento - o más explícitamente telepáticamente - para no someter a otros a tensiones. Sin duda alguna, cualquier relación de poder con el Invisible debe hacerse con respeto a su entorno; ninguna persona externa debe ser sometida a este fuego. Para lograr esto, el ego integra no sólo la energía de la ira de su espíritu, sino también la energía del Amor del Espíritu Universal.

Finalmente, con el tiempo, los egos ya no necesitarán manifestar la energía de la ira físicamente; ésta pasará a través de ellos y la devolverán al lugar de donde vino. Sin embargo, mientras tanto, es importante que cada uno aprenda a posicionarse frente a las tensiones experimentadas para poder vivir bien la penetración de este fuego. Para ello, el individuo debe ser capaz de posicionarse de forma inteligente y creativa frente a lo que siente, y también ser honesto consigo mismo acerca de su capacidad real para apoyar esta energía en su sistema nervioso. Esto facilitará su proceso de integración.

— Sandra Vimont, 12 Augusto 2019