La fuga del ego de su realidad

fuite Una fuga del ego ocurre cuando el ego no puede soportar su propia luz, o energía prepersonal. Esta fuga corresponde al rechazo del ego de su realidad cósmica que existe en el plano de su espíritu o en el plano de su Espíritu Universal. El ego rechaza así su conciencia de preencarnación que está en el plano supermental o supramental.

La energía del Espíritu Universal que no es integrable por el espíritu (y por lo tanto no es integrable por el ego) se convierte en un rechazo en el plano supermental; la energía del espíritu que no es integrable por el ego se convierte en un rechazo en el plano astral. Estos rechazos se convierten en un bloqueo o un velo para el ego planetario. Cabe señalar que este velo es lo que llamamos la mentira cósmica que mantiene al ego en una forma de cuarentena planetaria. Inevitablemente, esta restricción de la energía que se produce hace que el ego se corte de sí mismo, de su Inteligencia frente a la vida y del Amor que une todas las conciencias del cosmos. El ego se desfasa con él mismo, con los demás y con la vida.

Dado que no se puede perder energía, la luz que se rechaza de esta manera se difracta en un plano de conciencia inferior a sí misma. Esta mutación de la onda de luz la hace entonces utilizable por los seres extraterrestres en el plano surmental y por las entidades en el plano astral. Estos seres se apoderan de esta energía difractada y la devuelven al ego en su forma transformada. Esta onda, que se modifica en relación con su verdadera naturaleza, se convierte en el pensamiento subjetivo recibido por el ego, que no es aún capaz de sostener su pensamiento original en su estado inalterado.

El ego que no conoce el origen de su pensamiento puede tender a apropiarse de la forma transmitida por esta onda, aunque sea disonante en relación con su naturaleza solar. Si el ego no se da cuenta de que el pensamiento subjetivo recibido no corresponde a la realidad de quién es en el nivel de su espíritu o de su Espíritu universal, o incluso de la Fuente, puede creerlo y tomar acciones que serán el resultado de esta onda desviada que está arraigada en su psique. Sus acciones se caracterizarán por una forma de vuelo psicológico y no estarán en armonía con lo que realmente es, es decir, la suma de las energías de su espíritu, su Espíritu universal y la Fuente en él. El fenómeno de difracción o vuelo psíquico se transforma así en un comportamiento psicológico de vuelo, ya que el ego no puede soportar la realidad de lo que es. Esto generará automáticamente karma: el karma es siempre una consecuencia de la necesidad del ego de creer un falso pensamiento que no corresponde a quien es en el plano universal de su conciencia.

En la vida cotidiana, la huida del ego de su realidad puede experimentarse en los comportamientos (manipulación, condescendencia, arrogancia, moralización, exaltación por falta de identidad, autodenigración, culpar a otros o a acontecimientos, represión de la emoción para dar paso a la emotividad, etc.) y en todas las formas de adicción (alcohol, drogas, videojuegos, juego, compra compulsiva, compulsión por la comida, etc.). Por supuesto, cuando hablamos de adicciones, el ego debe ser honesto consigo mismo para averiguar si ha ido más allá de los límites del sentido común o no, y ver si su hábito está relacionado con alguna forma de compensación o escape. Ciertamente, hay una diferencia entre un comportamiento puntual que se descuenta por placer y una adicción, donde siempre hay un precio que pagar por alguien. La mirada externa es a menudo un excelente punto de referencia para localizarse.

Hemos visto que la huida del ego de su realidad resulta de su incapacidad para soportar su luz prepersonal. A esto hay que añadir que para poder soportar su luz supramental, el ego debe ser capaz de pasar a través de la energía de su sufrimiento original, que se encuentra en la parte superior del plano surmental. Este sufrimiento es el primer y más grande desgarro del ego y está grabado en todas sus células. Este desgarro es la primera gran difracción de la conciencia supramental hacia su descenso al plano surmental. Obviamente, otras lágrimas también siguieron, y estas también deben ser integradas. Sin embargo, es este sufrimiento original el más difícil de atravesar, porque obliga al ego a integrar la separación del yin y el yang dentro de sí mismo, lo que ocurrió antes de su período encarnado en la Tierra. Es este desgarro lo que le hizo olvidar que el otro es parte de él, y que todo volverá como una unidad al plano supramental y luego a la Fuente. Este "olvido" provocó que el ego se polarizara en extremo frente a su realidad en relación con el otro, y construyó un mundo irreal lleno de fugas, basado en la polaridad más que en una visión de unidad. Por lo tanto, la mentira cósmica no es externa, sino interna a cada ego; la mentira es parte de su psique. Su psique está velada y poblada de seres cuyo trabajo es mentirle, hasta que sea capaz de sostenerse en su propia luz, es decir, hasta que sea capaz de rechazar lo que no es parte de su propio linaje de conciencia supramental.

En conclusión, detrás de cada vuelo del ego siempre hay una incapacidad para soportar su realidad prepersonal. Esto incluye un estado de sufrimiento a superar y mentiras a denunciar para que su psique deje de estar abrumada por pensamientos falsos. Estos pensamientos deben ser rechazados tan pronto como haya conciencia de la violación mental que se está sufriendo. El ego logrará entonces cruzar la brecha del sufrimiento frente a sí mismo y frente al otro, para finalmente encontrar sus orígenes cósmicos, su verdadera luz, su estado de eternidad, solar, completo y unitario con el otro. Si es necesario, permanecerá en un mundo de vuelo e ilusiones.

— Sandra Vimont, 22 Augusto 2019