Entre el miedo y la inteligencia: posicionamiento en relación con el Coronavirus 2019 (COVID-19)

COVID-19 Cada vez más países están afectados por el coronavirus 2019. Las noticias sobre el tema abundan en todo tipo de medios sociales... está en todas partes. No hace falta decir que el egrégor, o piscina emocional que rodea a este virus, alimenta muchos escenarios de miedo.

Por lo tanto, es importante diferenciar entre el miedo egregor y los riesgos reales. Para hacer una comparación trivial: por ahora, está claro que tienes más posibilidades de morir de algo que no sea un coronavirus. Dicho esto, si este miedo te hace querer ser más inteligente, entonces tanto mejor...

Ser inteligente ante esta pandemia es poder medir los riesgos reales. Para medir los riesgos reales se podría tener en cuenta que este virus afectará más a las personas mayores, inmunocomprometidas o menos sanas; la mayoría de las personas se recuperarán con pocos o ningún síntoma grave y luego serán inmunes. Eso es lo que escuchamos en los medios... pero no es demasiado seguro para la gente y las familias de los más débiles. Por lo tanto, podríamos concluir que, en términos concretos, es apropiado cuidar de nuestra salud tanto como sea posible, de nuestro sistema inmunológico, y actuar preventivamente con nuestros seres queridos y los que nos rodean. Para dar ejemplos de medidas preventivas: podemos hablar de ayunar, tomar suplementos dietéticos como la equinácea y la vitamina C, el uso mesurado de aceite esencial de orégano, descansar, lavarse las manos, comer más saludablemente, usar una máscara respiratoria cuando sea necesario, evitar las multitudes, estar familiarizado con los síntomas relacionados con el virus, evitar salidas innecesarias, etc. Depende de cada persona ver lo que quiere hacer, o lo que puede hacer concretamente, para tener un sistema inmunológico sano o evitar situaciones de riesgo. En resumen, si la tensión experimentada al enfrentarse al virus conduce a acciones inteligentes que se miden según la gravedad de la situación, podemos decir que la persona actúa con discernimiento inteligente.

Dicho esto, más allá de las acciones concretas e inteligentes que se han tomado o se tomarán, hay un punto aún más importante. El individuo debe saber que todos los infectados, así como todos los que mueren como resultado de este virus, vivirán estas experiencias de acuerdo con su espíritu. No hay ninguna oportunidad en la vida; el espíritu de cada persona se hace cargo del destino del ego que encarna en la tierra. Inevitablemente, la gente que muere como resultado de una infección de COVID-19 completa su plan de vida... ...a veces porque no pueden soportar las nuevas energías suprimidas que bajan a la tierra, y a veces por otras razones. Pero cualquiera que sea la razón, olvidar que la mente de cada ego está en control es un grave error que lleva a una gran pérdida de energía.

Por último, ¿cómo podemos situarnos ante teorías de conspiración relacionadas con el coronavirus como, por ejemplo, que este virus fue creado para erradicar parte de la población mundial? Si volvemos a la realidad fundamental de que todos los acontecimientos que ocurren son conocidos y aprobados por la mente de cada persona, la idea de conspiración pasa a ser de segundo orden, porque es totalmente inútil en relación con lo que personalmente se tiene que enfrentar a lo que se está experimentando. Lo importante es cuidar de uno mismo y del otro, y por supuesto vigilar la propia psique para no vibrar ante los pensamientos de miedo que emanan de los egregores del mundo actual. Cualquier tensión debe conducir a una acción inteligente, es decir, a una acción concreta en la vida diaria... que incluye un equilibrio de poder con la mente si los pensamientos no te abandonan a pesar de las medidas inteligentes que has tomado.

— Sandra Vimont, 10 Marzo 2020