Comprensión de la confianza en sí mismo

confiance en soi Para entender la confianza en sí mismo, tienes que ser capaz de ver el lado real y el falso.

El verdadero aspecto de la confianza en sí mismo se encuentra en el ego, que está centrado y perfectamente alineado con la energía de su mente y con la energía de su Espíritu Universal. En otras palabras, el ego conoce la vida interior y conoce sus leyes, lo que le hace capaz de una perfecta gestión de sus energías. Concretamente, sabe que el pensamiento viene de otra parte y que su función es ordenarlo, y también es capaz de vivir sus emociones sin necesidad de huir de ellas a través de mecanismos de escape psicológico que generan un precio a pagar a sí mismo o a los demás. El individuo vive así un perfecto equilibrio en su ego, que se traduce en una conciencia integrada de sus realidades multidimensionales en su vida cotidiana. La confianza en sí mismo no es, por lo tanto, una actitud psicológica, sino un alineamiento psicológico que se establece con el tiempo, a medida que el ego aprende a conocer la vida a través de sus experiencias.

Cuando este alineamiento o equilibrio no se establece en el ego, éste se encuentra a un lado u otro de una polaridad que se asienta y se convierte en una definición de conciencia coloreada. Este es el aspecto difractado, irreal o falso de la confianza en sí mismo.

Por un lado, el ego puede carecer de confianza en sí mismo, que es una forma de huida o de abnegación que le obliga a doblar la espalda o a someterse a lo que no entiende de la vida. No es capaz de mantener la energía de su espíritu en sus cuerpos, por lo que huye en una configuración psicológica que lo coloca como pequeño, o como una víctima, frente a la vida. Está sujeto a lo que no entiende y que está más allá de él.

Por otro lado, el ego puede parecer que tiene confianza en sí mismo, mientras se encuentra bajo la promesa de un vuelo psicológico para que los demás no vean su sentimiento de inseguridad que lo roe desde el interior. Da una imagen de confianza o exceso de confianza en sí misma, que es su forma de escapar psicológicamente de la realidad que no puede absorber.

Dicho esto, la falta de confianza en sí mismo y el exceso de confianza en sí mismo son dos caras de la misma moneda, y el ego tiene un trabajo que hacer para remediar su defecto y eliminar las interferencias que están dañando su psique.

El ego que carece de confianza en sí mismo debe entrar en una mejor definición de su identidad, y así lograr entrar en la solidez psíquica ligada a su mente. Debe comprender el funcionamiento de la vida, de los acontecimientos, de su mente, para dejar de dejarse subyugar por las mentiras de sus pensamientos que le repiten que no está a la altura de la vida. Por lo tanto, debe lograr colocarse como un igual frente a la vida, frente a todo lo que le llega, en lugar de sufrir su propia incapacidad para soportar la realidad de lo que es. Debe convertirse en un guerrero de por vida, capaz de soportar todo su derecho a la vida y a estar bien.

El ego que deja aparecer un excedente de confianza en él debe aprender a ser más sincero, transparente y auténtico frente a sí mismo. Se corta a sí mismo o a su interior, porque es sensible pero no logra pasar a través de su propia sensibilidad, su propia luz. Por lo tanto, su luz se divide entre la parte superior e inferior, entre su corazón y su cabeza; la energía permanece en su cabeza mientras su corazón sufre. Debe dejar de apostar por la imagen que proyecta y volver a sí mismo, a sus verdaderos y más profundos sentimientos. Debe lograr entrar en sus verdaderas emociones y dejar de colocarse como superior al otro. Debe aprender a mostrarse como es, con humildad y amor frente al otro. Si es necesario, la negación de sí mismo le sigue como un fantasma de la oscuridad, o como una profunda opresión que le impide ser e irradiar.

Si cambiamos nuestra perspectiva, podemos decir que el ego que carece de confianza en sí mismo está demasiado lejos de su mente, y por lo tanto de su capacidad de ser inteligente de la vida y de su vida. El que deja aparecer un exceso de confianza está demasiado lejos de su Espíritu Universal, y por lo tanto cortado de sus sentimientos y de su verdadera relación con los demás. Lo importante es mantener siempre el equilibrio entre la Inteligencia y el Amor; cualquier carencia se convierte en un defecto del ego.

La verdadera confianza en sí mismo es, por lo tanto, sinónimo de la centralidad del ego frente a su realidad multidimensional. Está ligado a la calma interior del ego que se conoce a sí mismo gracias a lo que le han aportado sus experiencias de vida, es decir, gracias a sus integraciones - que aseguran que no difracte sus energías prepersonales. Es capaz de soportar la totalidad de lo que es, tanto en términos de su definición de identidad como de su sensibilidad a sus emociones frente a los demás. Sabe cómo avanzar en la vida, porque sabe reconocer las sutilezas del juego de las energías y conoce su psique.

Cada experiencia por la que uno pasa se convierte en una medida de la capacidad del ego para llevar su propia luz. Su luz es su energía prepersonal, o la energía de su espíritu, de su Espíritu Universal y de la Fuente. Así, el ego aprende a evaluar su capacidad de integrar su luz observando sus acciones o reacciones. Al tomar conciencia de sí mismo en cada evento, logra construir su confianza en sí mismo, ya que adquiere una centralidad cada vez mayor frente a lo que está sucediendo en su vida. Por lo tanto, se define cada vez más a través de cada experiencia que pasa, y utiliza la integración que ha adquirido como base para futuras integraciones. Su conocimiento integrado se convierte en un trampolín para futuras integraciones, ya que reconoce la vibración de lo que ha integrado y que se repite en diferentes formas de eventos. Por lo tanto, aprende a matizar lo que sabe para buscar una definición aún mayor de la conciencia.

En conclusión, la falta de confianza y la proyección de un excedente de confianza están siempre ligadas a la falta de centricidad del ego en relación a sí mismo. No está en el centro de su realidad, sino fuera de fase, o incluso abrumado, por lo que no puede soportar como luz dentro de sí mismo. Le corresponde entonces avanzar, paso a paso, hacia este centro que corresponde a la fluidez de la circulación de su energía prepersonal en él.

— Sandra Vimont, 6 Abril 2020