Involución y evolución

Hola,

¿Cuál es la diferencia entre el período de involución y el periodo de evolución ?

Carl (Québec)




Hola,

El período de involución, o período involutivo, se caracteriza por el hombre que piensa pensando. Esto significa que el hombre recibe los pensamientos en su cerebro y se los apropia como propios. De esta manera, se convierte en víctima de sus pensamientos, por lo que está sujeto a sus pensamientos, ya que no sabe que lo que llama sus pensamientos son sólo impulsos de diferentes planos de inteligencia y que estos pensamientos se le acercan por razones predeterminadas. Al principio, los pensamientos le sirvieron para darle experiencia planetaria, de ahí el desarrollo de sus cuerpos inferiores, incluyendo su intelecto. En una segunda etapa, los pensamientos servirán como trampolín para una nueva conciencia. Esto ocurrirá gradualmente a medida que el hombre se vaya desvinculando de ellos, en el sentido de que podrá mirarlos objetivamente, sin asociarse personalmente con ellos. El hombre desarrollará así una conciencia que despertará a las leyes que rigen el pensamiento, tanto en sus aspectos kármicos e involutivos como en aquellos aspectos que le permiten tocar su persona real. Los pensamientos se convertirán un día en el trampolín que el hombre utilizará para pasar de un modo de vida involutivo, en el que prevalecen la reflexión intelectual y la lógica, a un modo de vida evolutivo, caracterizado por la comunicación con las inteligencias que hay detrás de los pensamientos.

El período de evolución real está, por lo tanto, mucho más allá de un camino espiritual, moral, social o cultural. La evolución real comienza en el individuo que se hace consciente de lo real dentro de él, es decir, su conciencia se vuelve capaz de interpretar correctamente los impulsos recibidos en su cerebro. Los pensamientos ya no se convierten en prisiones para su mente, sino que son capturados como comunicaciones desde diferentes planos. El hombre se vuelve así verdaderamente inteligente en lugar de ser dominado por un plan de vida que lo somete a vivir como una marioneta que juega al teatro mientras confunde el escenario con su vida real. El hombre de la evolución surge así de la ilusión del libre albedrío y de las ilusiones que sus limitados sentidos le devuelven por medio de cuerpos sutiles no ajustados a la luz del espíritu.

— Sandra Vimont, 2011