La arrogancia del ego que se llama a sí mismo "supramental"

archange

Hola Sandra,

Me pregunto sobre lo supramental.

¿Cómo es que una persona que se llama a sí misma supramental ya no puede cuestionar su palabra y su forma de ver las cosas. Porque para él, las respuestas que tiene, etc... ya no le permiten dudar de lo que piensa y lo que hace. Para él, es sólo cuestión de hablar y hacer lo que hace. Y es imposible dialogar con él... porque para él, sus respuestas son correctas. Tengo la sensación de que me está aventajando porque tengo la sensación de que lo que dice es correcto. No puedo expresar mis sentimientos sin que la persona que está delante de mí haga una teoría sobre un punto de vista psicológico de mi personalidad, el ego, etc... Me resulta muy difícil tener un diálogo construido.

Si he entendido lo supramental, dialogamos directamente con el doble, pero con la conexión con el corazón al mismo tiempo. Y ya no podemos dudar de nuestras palabras y acciones. Porque si dudamos, difractamos la información y eso crea emoción. ¿Cómo sabemos entonces que nuestras palabras son correctas y que no es otra vez un juego del ego que se está creando. Sé que el ego tiene un papel importante en el proceso de fusión. Pero ¿cómo sabemos que estamos realmente en lo supramental y no en un juego que el ego ha creado.

Gracias por su perspicacia.

Julien (Francia)


Hola, Julien,

En la era actual, una persona que se llama a sí misma "supramental" tiene la mayoría de las veces una conciencia "supramental", lo que significa que el espíritu de la persona se ha fusionado, o ha creado una unidad de conciencia, con su ego. Cuando esto sucede, la persona entra en la energía inteligente de su espíritu, dándole a la persona la autoridad de la conciencia individualizada. A menudo esto lo lleva a tener una certeza ante su contacto telepático con su espíritu, sin darse cuenta de que la integración de un tercer principio es necesaria para que no haya más mentiras puestas en su conciencia. Visto con otro ojo, todavía difracta una parte de su rayo o energía prepersonal, esa parte que viene del plano supramental. La integración supramental es la que permite al ego no imponer su conocimiento a los demás, comprender al otro, respetar el tiempo de cada uno, saber que cualquier respuesta puede venir de los demás, buscar intercambios entre iguales, ajustar su discurso y su vibración para no faltar al respeto al otro, etc.

La observación de que el ego surmental no duda está ligada a la integración de la energía de su espíritu. Sin embargo, si tuviera la apertura y la humildad de cuestionarse a sí mismo frente al otro, se daría cuenta de que todavía cree en los pensamientos que le atan a un velo que oculta la realidad de quién es el otro. La ausencia de duda nunca debe convertirse en una forma de cierre frente al prójimo. Es esta trampa, ligada a la no integración del principio del Amor, la que a veces da al ego surmental aires condescendientes o arrogantes, o la que lo lleva a expresar una palabra inteligente frente a sí mismo, pero pervertida por un velo muy oculto frente a la realidad del otro. En este contexto, el ego cree ser lo que aún no es, y mantiene la ilusión de una victoria que impone a los que le rodean con clausura; impone su realidad a los demás. Esto es parte de los mecanismos psicológicos de muchos egos que aún no han integrado el principio del Amor, y que tendrán que cruzar su muro de sufrimiento para integrar esta energía universal. Estos sufrimientos están inevitablemente ligados a los recuerdos del desgarro que se produjo cuando su conciencia pasó del plano supramental al surmental, antes de la encarnación material de su ego.

Si le resulta difícil mantener un diálogo constructivo con la persona que menciona en su mensaje, si siente tensiones en la comunicación o si se siente continuamente atrapado o enlatado por ellas, es el resultado de la falta de integración del principio del Amor en ellas.

Una persona que ha integrado la energía del plano supramental está en diálogo con su espíritu y con su Espíritu Universal. Esto implica que ha integrado el principio de la Voluntad de la Forma, el principio de la Inteligencia del espíritu y el principio del Amor del Espíritu Universal. Esta disposición tri-unitaria es lo que asegura que un verdadero equilibrio está presente en el ego, que siempre se las arregla para filtrar las comunicaciones psíquicas que recibe - no sólo a través de su espíritu, sino también a través de su corazón. Entonces tiene una voluntad unificada, inteligente y creativa de hablar y actuar.

Con el tiempo, la duda debe ser reemplazada... no por creencias supramentales o cierre, sino por un conocimiento integral de quién es uno, y también de la realidad de quién es el otro. Es deseable permanecer humilde y abierto a los demás mientras la energía universal se integra en el ego. De lo contrario, existe un gran riesgo de cristalización de energías no integradas. El no vivir en la duda no debe convertirse en una actitud de huida psicológica que se cristaliza, sino que debe ser el resultado de la integración de un conocimiento interior integral. En resumen, entonces, siempre es del interés del ego dialogar con los demás de una manera abierta y auténtica. Si este es el caso, la gente a su alrededor percibirá tarde o temprano su falta de realidad, su incapacidad para ser verdad. Y una persona real es agradable...

El ego que recibe pensamientos de duda debe aprender a confrontar su espíritu para exigir respuestas más claras, y también tiene interés en denunciar cualquier pensamiento que reduzca al otro como menos inteligente que él mismo. Inevitablemente, cualquier pensamiento que haga que el ego se sienta más grande o más inteligente que el otro es el resultado de su propia energía prepersonal difractada. No ve y no sabe que necesita abrirse a la realidad del otro para integrar su energía supramental.

Finalmente, un pensamiento de duda no es un problema en sí mismo; lo que importa es lo que el ego hace con él. El problema no es nunca el pensamiento, sino la dificultad del ego para manejarlo adecuadamente, sin difractar o perder su luz universal. Por lo tanto, es importante no creer nunca en los pensamientos de duda y darles rienda suelta, sino tratarlos frente a el espíritu, frente a la línea de vida prepersonal.

Y tan pronto como el ego sienta una tensión en su corazón, debe saber que hay una manipulación o una mentira que desvelar.

¡Con gusto!

Sandra Vimont, 22 de enero de 2019