La ira del miedo, la ira de la defensa

archange

Hola!

Tengo problemas para diferenciar entre la ira temerosa y la defensiva.

Si cree que este es un tema interesante para todos nosotros, me gustaría que hablara de ello.

Gracias,

Maxime


Hola, Maxime,

Aquí hay una breve explicación:

A) Enojo si tengo miedo: Si tengo miedo, puedo entonces enojar mi espíritu para decirle que no me haga este tipo de cosas, ¡y le pido explicaciones! Es entonces interesante ver si el miedo es para salvar la vida - como un instinto de supervivencia - (tengo miedo del animal rabioso, tengo miedo de la violencia dirigida hacia mí), o un miedo de algo que se proyecta intelectualmente y se convierte en una tensión interior (tengo miedo de vivir esto o aquello, tengo miedo de ser traicionado, tengo miedo de ser vulnerable, tengo miedo de que me dejes). En cualquier caso, si hay ira, la dirigimos hacia la mente para que nos explique la razón del evento, como nuestra lágrima para pasar, o nuestra necesidad de recuperar nuestra identidad, o algo más. También podemos, si se aplica, dirigir nuestra ira hacia las entidades que han interferido en el escenario (una entidad en nosotros o en otros). Lo importante es no huir psicológicamente. Finalmente, en una situación de supervivencia, la huida física puede ser apropiada - depende de la situación, por supuesto.

B) Enojo para defenderme: Si vibro con la energía del enojo, puede servir como un escudo físico o psíquico para limitar las intrusiones del exterior, incluyendo la entrada de entidades en mi canal mental o en mis cuerpos sutiles. Mi cuerpo vibra internamente y me doy cuenta de ello, sin necesidad de hacer más al principio. Entonces, es interesante intercambiar con la mente para entender lo que está pasando, o lo que ha pasado. Lo importante es no difractar esta energía de ira a través de una defensa de la personalidad de uno contra la del otro. En otras palabras, si soy atacado, no debo dirigir mi ira contra el ego de la otra persona. No debo perder de vista que no es un ego como tal el que me ataca, sino una entidad que utiliza al otro para alcanzarme y polarizarme, para alimentarlo. Obviamente, sí puedo defenderme físicamente si el ataque es físico. Pero psíquicamente, no culpo al ego que me ataca, sino que me defiendo de la entidad que domina a esta persona. Es la conciencia de este matiz lo que es importante, porque me permite no olvidar nunca que delante de mí hay un ego sufriente que se está superponiendo. La inteligencia y el amor se combinan en mi psique. Uno puede amar lo real de la persona (aunque este real esté oculto o velado), mientras que se denuncian las entidades que se utilizan a través de éste para probar nuestra capacidad de no difractar nuestra ira en los demás. En algunos contextos, escuchar el sufrimiento de la otra persona en lugar de tratar de defenderse es la mejor opción. De nuevo, esto es sobre una base de caso por caso...

Con gusto,

— Sandra Vimont, 6 de enero de 2021